Un, dos, tres... saltito a saltito se alejaba el sapo.
Intenté alcanzarlo pero iba demasiado rápido. Y cuanto más corría yo, más rápido saltaba el sapo. Boing, boing, boing... Cuando creía tenerlo atrapado.... boing y chof!! al agua....
Y desapareció entre la corriente del río.
Que lástima... No quería hacerle daño, solo quería cogerlo y darle un beso, para ver si se convertía en príncipe. Ja!! Seguro que como mucho me pegaba una urticaria de narices. Pero bueno, me sentí una niña correteando por mitad del bosque.
Luego crucé el riachuelo por encima de las piedras que sobresalían. Y al llegar al otro extremo miré atrás. Que denso todo. Cuánto arbol! No imaginaba que aún existiesen lugares así...
Una gota me cayó en la mejilla; mi vista se desvió hacia arriba. No se veía el cielo, de la multitud de arboles que lo tapaban. Sólo algunos rayos de luz entraban a través de las ramas.
Y ese sonido... ese olor.... esa multitud de formas, colores, sensaciones...
Me senté en la orilla del río y introduciendo mis pies descalzos en el agua cerré los ojos. Parecía que el agua me llevase lejos y no me daba miedo no saber dónde. Cosquillas... Risas.
Quisiera vivir junto a este río, sobre un arbol. Mis queridos vecinos los pájaros! Sería genial. El canto de algúna espécie de ave desconocida me hizo abrir los ojos. Estaba quieta sobre una de esas piedras que me ayudaron a cruzar el río, mirandome de lado. Un color azúl eléctrico vestía su lomo, y rojas las plumas de sus alas... Era tan mágica como bonita. Por unos momentos me dió la sensación de llegar a estar hablando telepáticamente con el animal..Y cuando me di cuenta, vi al sapo que había seguido en un principio, debajo de su garra. ¡Será...! Toda la belleza que le encontré en un segundo desapareció. Me giré para coger una piedra y hacer diana. Pero cuando volví la vista ya no estaba; ni ella ni mi sapo. Era la dama vestida de azúl eléctrico y guantes rojos que me había robado al príncipe. Mira por donde, la tontería casi se asemeja a mi realidad...
Saqué el paquete de tabaco de mi bolsillo, y me encendí un cigarro sin ni siquiera sacar los pies del agua; estaba muy fría pero se estaba tan bien... Llevaba los tejanos remangados por la rodilla, y la camiseta por fuera, de la calor que tenía. El pelo recogido por la misma causa, aunque un mechón caía rebelde delante de mi cara. Las zapatillas las había dejado junto a mí, al descalzarme, y al mirarlas me dió la sensación de que me agradecían su descanso.
No esperaba a nadie, ni nada. No tenía prisa ni ningún tema por el que preocuparme. Estaba en el mejor sitio del mundo, almenos para mi. Y con eso me bastaba. Y allí pasé la mañana. Contemplando cómo pasaba el agua entre mis dedos... Viendo pasar el tiempo delante de mis ojos.
Autor: Kriss
Hija miaaa ke sueños mas "burtonianos"tienes xDD,seguro que si se lo envias a el hace una peli xDD
Fecha: 17/09/2004 15:44.