
Todo se torna de tonos calidos y puntitos. Cada vez menos color... hasta llegar a una desaturación completa. Te veo en blanco y negro. Oigo ese ruido de proyector de películas de cine antiguo. Nuestros movimientos son lentos, calculados. Entrecortados, como si de pocos fotográmas se tratase la história. Me miras. Te miro. Solo se oye ese piano, y ese ruido... Sonríes tímidamente mientras me cojes de la mano. Pongo cara de principios de sorpresa, o de curiosidad más bien.. pero me dejo llevar.
Me levantas de la mercedora y me haces seguirte hasta el piso de arriba. Nos adentramos en la habitación, y cierras la puerta. Todo está tenue. La única luz que nos ilumina, es la que entra por las rallitas de la persiana. Una enfoca a mis ojos, único gesto que puedes distinguir de mi rostro: la mirada. Yo sin embargo solo puedo distinguir tu silueta, y dificilmente, pues la luz ciega mi vista. Así que cierro los ojos.
Me quitas el vestido, dejandolo caer sobre mis pies descalzos. Sonrío pícara.
Tus dedos pasean sobre mi piel ahora de gallina. Cada tacto es un hormigueo que me pasa entre las piernas y me sube relámpago hacia la nuca. Se posan tus manos en mis senos mientras me besas. Me acarícias como si nunca lo hubieses hecho. Nos fundimos y todo se apaga.
Es como si viajáse a través del tiempo.
Ya no oigo el ruido del proyector, ni el piano. Ahora oigo violines agudos y hasta un saxo muy suave de fondo. Y tu respiración en mi nuca. Me siento tan libre y a la vez esclava de tu cuerpo, que no puedo ni soltar palabra, ni tan siquiera respirar del placer que siento.
Abro los ojos, y estás ahí, abrazandome dormido como un niño. Me encanta el dibujo de tu rostro. Las rayos rallados de la luz que se cuela por la persiana dan ahora directamente sobre nosotros. Siento tranquilidad. Ahora ya no hay sonido, solo presencia. Si no estubieses aqui junto a mi seguramente estaría pensando en cualquier presión de mi rutina. Pero así el tiempo se para. Cada vez que me encuentro prisionera de tus brazos, cada vez que el silencio nos tapa como una sabana, desnudos sobre mi cama...