
Un dolor de cabeza terrible me despertó. Creía haber tenido una pesadilla, o talvez fiebre. Me dolían todos los huesos, músculos y hasta el pelo. Un frío recorrió mi cuerpo medio desnudo, rodeado de una extraña luz azulada.
¿Dónde estoy?
Me encontraba acurrucada sobre una roca grisácea, y lisa. Estaba al aire libre, y el cielo estaba tan despejado que creía que me caía encima todo aquel monton de estrellas. Mientras me frotaba los brazos para entrar en calor, intenté divisar algun sitio donde poder no se, buscar ayuda talvez, o saber qué demonios hacía ahí.
Al intentar moverme, me di cuenta que tenia una pierna atada por el extremo de un trozo de tela de seda, cuyo otro extremo se encontraba encallado debajo de la piedra donde dormía. Un gran signo de interrogación apareció sobre mi... Me desaté de la piedra y empezé a andar.
A medida que andaba, mi cuerpo iba flotando, a milimetro por paso aproximadamente. No me di cuenta hasta que miré abajo. Ya lo entendí todo, estaba atada para no flotar. Pero porqué flotaba? Intenté gritar pero no salía ningun tipo de sonido de entre mis labios. La angustia recorria mi pecho, mi estomago, y se paraba en mi garganta haciendome sudar. Cada vez estaba más alto.. Y no podía hacer nada para bajar. El camison ondeaba ligero, independiente a mi. Yo imitaba al nado, para a contracorriente intentar tocar el suelo con los pies, pero era imposible, irritante. Decidí cerrar los ojos, abrazarme a mi misma y entre lágrimas esperar algo, mejor o peor, pero que me librase de aquella angustia. Volví a abrir los ojos y estaba en la misma posicion pero horizontal. Tumbada sobre mi cama. Los ojos desorbitados, llenos de lágrimas. Tardé aproximadamente unos 15 minutos en volver a dormirme, en ser consciente de que aquella desesperación había sido tansolo un sueño. Y sonreí.
Lo que nunca llegaré a entender, es porqué esos malos ratos, que en realidad solo son deseos corporales, ganas de flotar en ese caso, son sueños. Y los momentos realmente jodidos, no hay pellizcos que los eliminen. Si todo fuese tan fácil... no existirían los sueños.