Luis no entendía el por qué de la actitud desilusionada de Agatha. Él siempre había intentado hacerle la vida más facil, confortable, armoniosa y feliz del mundo. Había sudado tinta para que ella tubiese lo mejor, sin pasar por alto ninguna ley social ni natural. Vaya, amaba ciegamente a esa mujer.
Ella por otro lado, no le hacía ningun feo como pareja. Le quería y mucho. Nunca había saltado la fidelidad ni el cariño. Pero no tenía esa chispa que atraviesa el pecho de la persona a la que amas, cuando esperas que lo haga.
Se sentía insatisfecho respecto a la relación. Pero no pasaba de ahí.
Agatha tenía una hermana de 26 años, tres menos que ella. Esta vivía dos callejones más abajo del mismo casco viejo de la ciudad. Cada día se reunían un rato para charlar sobre sus vidas. Sus dudas ante respectivas parejas, y sus planes de futuro más inmediato. (No esta hecha la vida para los soñadores). Un día en casa de una, otro dia en el piso de la otra, y sinó en un pequeño café de la plaza del ayuntamiento; les gustaba como estaban distribuidas las mesas y sillas y el color del baño de señoras. Además podían ver en todo momento quien pasaba por la plaza y eso siempre ha sido un placer esquisito en su família.
Su nombre era Paula. Eran parecidas, solo que Paula llevaba el pelo bastante mas corto y totalmente contraria a su hermana se lo teñía de rubio platino. Agatha cree que el pelo moreno emite más confianza hacia los que te rodean, pero yo siempre he pensado que le tengo la misma confianza a las dos por igual. Causa por la que también elegí el color violín para mi cabellera.
Conocí a Jorge en el mismo café donde ambas quedaban para tomar el café diario. Justo nos sentamos en una mesita recogida, donde no parece que vaya a haber nadie sentado nunca. Recuerdo además que aquel día se puso esa camisa oscura que para mi gusto, le sienta tan bien. Habíamos estudiado juntos toda la secundaria. Y desde entonces conservamos una agradable amistad.
Coge la linea 5 para llegar al centro, despues de hacer trasbordo de la 8. Queda lejos su casa, si. Pero viene amenudo a pedirme consejo de mil cosas. Y a traerme alguna fotografía de las veces anteriores. Es un fotografo excelente. Y obsesionado vaya. No hay vez que venga que no traiga encima su vieja cámara analógica. Siempre tenemos discusiones sobre las ventajas de la digital, pues yo trabajo en una empresa de publicidad y marketing y él se dedica al diseño de interiores y la decoración. Gran amante de las antigüedades y maquinitas de la posguerra. Y con un perfectísimo armario y cuarto de baño. Gay, claro. Hombre tan perfecto no podía estar hecho para Lucía. Mi nombre, evidentemente.
Yo soy realmente más simple. Aunque describirse uno mismo es lo simple del asunto. Así que continuaré a lo que iba.