Esto va para tí que lo estas leyendo. Te has parado a pensar en lo importante que es cada una de las letras que te pasa por la mente? No lo piensas pero en realidad es como el tiempo, formado por horas, minutos, segundos y lo que va por debajo de ellos.
El leer no es un pasatiempo, es una conexion con el tiempo muy fuerte. Una eme se agarra al segundero y da vueltas por encima de la estación. Y no, no es un anuncio de Mc. Donalds...
Y el tiempo, no se quien le llamaría así. T-i-e-m-p-o. Tempo, Time, Temps, TE. Es la hora del Té señores, pasen al hall!
Me siento pasiva de mi propio tiempo. Voy caminando oscilando en este segundero que gira delante de mi. Y todo ello lo forman números, y letras. En mi mente dibujitos a boli sobre una agenda telefónica. Mientras escucho a alguien contarme su vida y su tiempo.
En verdad estamos formados por milesimas y milesimas de segundo amasadas en una cosa con brazos y piernas. Y cabeza. Mi cabeza es bastante grande, igual se saturaron ahi unos cuantos minutos...
Siempre he penSado que el Sonido que SuSurran las eSeS Son como el viento que paSa por Segundos entre miS dedoS. Segundos. Uno.
Dos.
Tres.
Cuatro.
Cinco.
Seis.
Siete.
Ocho.
Nueve.
Diez.
Once.
Doce.
Trece. Un millon y cientos más.
Y el amor tambien se mide con el tiempo que pasa entre que piensas en él y en las letras que lo componen. Mucho, vaya. Porque para cuando quieres acabar de pensar en él para empezar a contar las letras, ya estas olvidandote de todo eso, y mareado por el tiempo que ha pasado sobre tu masa corporal.
Mi fecha de caducidad está escrita con letras en el fondo del segundero que marca mi tiempo. Algun día lo encontraré, seguramente ya no tenga tiempo para contarlo.