
Había una pequeña diferencia entre lo que ocurría y lo que a mi me estaba pasando. Dejé de suspirar por un momento, y hice balance del presente, sin mirar atrás ni pensar en un futuro no muy lejano...
Detesto sentirme mal por algo que no puedo controlar, por algo que me dice el corazón y mi mente no sabe como interpretar. Detesto burlar a mi propia fe, a mi interior. Pero que vas a hacer cuando las opciones son pocas. Balance de nuevo.
El reloj me hacía muecas mientras el segundero giraba y giraba. Y la pequeña aguja ya se aproximaba a las seis. Insomnio, tristeza, pasividad y un poco de sed. Sueño: 33%. A medida que el tiempo pasaba mi cuerpo cada vez se undía más en la cama y el techo de la habitación parecía alzarse, haciendo del lugar un alto hall con luz de temprana mañana. Algunas sombras daban la sensación de intentar explicarme lo que estaba sucediendo, pero yo no quería hacer caso a lo ajeno. Tansolo podía gritar palabras mudas en lo más profundo de mi cabeza. Sudor, escalofríos, y de repente... la mente en blanco. Busqué un poco de tinta en esas sombras y alzé el dedo índice, escribiendo su nombre varias veces y borrándolo despues con la misma mano que lo escribía.
Acabé corriendo por encima del océano, intentando agarrar el horizonte con la yema de los dedos. Y lo conseguí. Cogí con fuerza ese hilo y estiré de él, enredándome entre el mar y el cielo. Y entonces le vi marchar, sin poder regresar a por él. Quise correr pero al estar liada no pude. Grité de nuevo su nombre pero desapareció en el nuevo horizonte que se había creado al otro extremo, de tierra y cielo. Pero el mío no me soltó. Y me ahogué con el mismo agua que me estaba sujetando con fuerza. Me ahogué en mis propias lagrimas.
Qué triste......................
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