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Yo no quiero llegar a más de los 60 años... No quiero que me vean chochear, ni que me tengan que lavar mis intimidades arrugadas! Aunque bueno, no hace falta llegar a demasiados para chochear creo.
Hoy volvía del hospital, de contemplar cómo de rápido pasa la vida a partir de cierta edad y a qué velocidad se retrocede mentalmente, y me he encontrado a una mujer bastante mayor, con muletas, agachada pegándo y gritando a su perruno que se habia enredado con los matorrales de un jardín. Todo el mundo se la miraba con los ojos fuera de órbita y comentando "pobrecilla, no está muy bien de la chaveta!". Y el perro me miraba pidiendo clemencia, lo que no hizo William Walace o como se llame. Me han dado ganas de pararme a ayudar a la mujer, pero ante tanta expectación he pensado que mejor la dejaba hacer de nazi ante su mascota, que quizas es lo que le hace feliz... o yo que sé!
Y pensando pensando también he llegado a la conclusión de que como no me voy a dar cuenta y me voy a plantar en una etapa de demencia senil o algo parecido en unos años, quizas tenga que escribir mis memorias antes, cuál diva del corazón, vedete o asesina en serie llegada a la fama. Y a ver si así se me quitan las ganas de mandar a la mierda a todo quisqui gritando, y lo hago en forma de redacción. Almenos servirá para desahogarse, no?
No se porqué escribo tanto en este vitacoras. Será también por el mismo motivo. Escribir me desestresa. Lo lean o no.
A ver si este año me va todo un poco mejor. Feliz 2006! :)

Odio tener que odiarme. Y adoro no adorar nada. Me odio. ¿EH? pues eso...
Decadéncia de lo absurdo, bómitos, náuseas y mareos a gran escala. No puedo sentir nada cuando estoy así. No sé nada. No sé nada.
-Ponga en vuestros puños guantes de boxeo, señorita Lídia, y dé golpes brucos a un saco inérte.-me dijo una voz.
-No. Yo no quiero matar a la muerte a puñetazos.
-¿Y qué deseas entonces?-titubea.- ¿Matar a la vida?
-Deseo no tener que hacerla sufrir.
-¿A la vida?
-Sí. A mi vida.
-Entonces siéntate, y escucha.
Y puso un vinilo sobre el tocadiscos, creo que con algo de Chopin, algo oscuro.
-Eso me parece que suena a sufrimiento...-comenté.
-Eso es sufrimiento, no tu vida.
-¡Bién!, ¡comparaciones! Entonces déjame los guantes, y el saco inérte, y ya lo arreglaré a mi manera...
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