Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.
Ya no hay ruido por las calles de mi pequeña ciudad. El sol se ha vuelto de una tonalidad morada y todo se tiñe al llegar la tarde. Tus pasos, que ahora son unas huellas rotundas en mi memoria, también se tiñen, aunque no se vean. Tus caricias, también son huellas moradas en mi piel. Tú ya no las ves...
Anhelo la fortuna de saber que somos uno, siendo dos en un mismo nudo. Siendo dos en una misma huella. Siendo dos en un mismo destino y en un mismo final. O talvez no seamos dos, ni uno, ni tres, ni cuatro. Talvez seamos tu lo que quieres ser y yo lo que quisieras tu que fuese, para no dejar de ser una huella visible ante tus ojos. Para no ver llegar antes de hora un triste final. Y triste se dice triste cuando sale de mi boca, triste no suena a nada cuando no quiero pensar.
Los pasos morados antes ahora van desapareciendo, van quedando unas sombras y unos brillos. Unas farolas hacen guardia, firmes por toda mi calle, yo aguardo al principio, en la penumbra, sin emitir ni un sonido, esperando ver de nuevo los pasos que se fueron temprano, de otro color. Esperandote nerviosa, para calmar esos nervios. Aguardando destemplada para entrar en calor. Y esos pasos nunca cambian de rumbo, nunca vienen por otro camino, ni me cuentan nunca nada... nada más que el mismo color gris de mi calle cuando llegas...
Ya no se que más pedir. No se qué dibujar. No se que pensar ni que escribir. No se qué ponerme, o si mejor no ponerme nada. No me apetece ni siquiera mirar tus pasos, pues los mios los perdí hace tiempo y nadie se digna a buscarlos...
Las huellas por la mañana vuelven a aparecer. Me intentan hacer vivir pero yo no tengo ganas. Quiero mis huellas, quiero mis huellas. Y tansolo estan tus huellas, tus vibrantes huellas, tus estupendas huellas. Me sentaré a esperar que vuelvan grises, y que templen mi frialdad.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/